Miles de fieles marchan junto con Sebastián para «reparar el insulto» de Muthiko Alaiak
Pamplona acogió una procesión y una misa en la catedral
La pancarta más polémica de los Sanfermines dio ayer más que hablar. Varios miles de fieles navarros se congregaron en la catedral de Pamplona, a la que llegaron en procesión con el Cristo Alzado desde la plaza de Santa María la Real, para arropar al arzobispo Fernando Sebastián. Éste pidió «respeto» para los cristianos tras el «dardo en el costado» que ha dejado la pancarta de Muthiko Alaiak.
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El arzobispo de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, respondió ayer, seguido por un centenar de sacerdotes y varios miles de personas, al «gravísimo agravio» que la peña Muthiko Alaiak realizó en la pancarta que presentó para los Sanfermines. En ella aparecía el propio Sebastián portando un crucifijo en el que Jesucristo hacía el saludo fascista. Una imagen que para la comunidad cristiana ha supuesto un «dardo clavado en el costado», en palabras del arzobispo, que ofició la misa de «reparación al Crucificado» en la catedral de Pamplona. A la eucaristía acudieron no sólo fieles de la capital navarra sino de varios pueblos como Peralta y Funes, desde donde llegaron tres autobuses. Pero la cita comenzaba poco antes, a las once y media de la mañana, en la plaza Santa María la Real, con una procesión hasta la catedral encabezada por el Cristo Alzado, que fue portado por voluntarios pertenecientes a la Hermandad de la Pasión. El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela recorrió este camino con los pies descalzos para «reparar el agravio» cometido. Ya en la catedral, Sebastián leyó su homilía, en la que censuraba la actuación de quienes vincularon a Jesucristo «con un movimiento político muy distante de las enseñanzas y ejemplos de la vida del Señor», y apeló al «principio de una sociedad nueva, reconciliada y unificada». «Respeto y estima» El arzobispo de Pamplona insistió en que los cristianos no quieren «imponer nada, sino simplemente pedir respeto y estima como cualquier otro, para evitar agresiones, físicas y violentas o morales, de nadie contra nadie». Llamó además la atención sobre la necesidad de «revisar nuestras fiestas», con respecto a los valores o incluso «contravalores» que en ellas se manifiestan», y proclamó un deseo: «Ojalá que los tristes acontecimientos que hemos visto en estos días (...) nos sirvan para superar lo que nos divide y poner por delante tantas cosas importantes como tenemos en común», refiriéndose a los cristianos y no cristianos. Terminó su mensaje apelando a un mundo en el que todos puedan «vivir en libertad, según nuestra conciencia». Los asistentes a la catedral, que se encontraba prácticamente llena, aplaudieron a Sebastián, en una misa que estuvo protagonizada por los cantos religiosos. La polémica en torno a la pancarta viene de largo. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Pamplona aprobó antes de las fiestas una resolución en la que solicitaba a Muthiko Alaiak que eliminara de su pancarta las imágenes religiosas, pero la peña no retiró la pancarta y aseguró que su voluntad era criticar las «desafortunadas» declaraciones de Sebastián en las que consideraba «dignos de consideración y apoyo» a partidos de la extrema derecha.
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servido por rita
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